Se ha producido un error en este gadget.

lunes, 15 de septiembre de 2014

El Califato venezolano.

Hasta hace cuestión de unos días, la entidad amorfa y desmesuradamente corrupta que hoy día detenta el poder absoluto en mi país, Venezuela, recibía de mi parte no el nombre de “gobierno”, o “Estado”, como convencionalmente se le conoce a los poderes independientes que componen la estructura gubernamental en un sistema democrático… Y es en la ausencia de ese calificativo que subyace la raíz del hasta entonces, mi término favorito para denominar a lo que sea que es que hoy cree gobernarnos.

Para referirme a este montón de basura pútrida y rancia que hoy ocupa los mas importantes hemiciclos de nuestros edificios gubernamentales, jugando a ser gobierno sin serlo, recurrentemente he empleado sin ningún tipo de complejos ni reservas, a vox populi y sabiéndome a mierda a quien no le guste, el calificativo de DICTADURA, recibiendo miradas de asombro y hasta de incredulidad incluso por parte de personas que como yo, adversan profundamente a este perverso sistema, pero aún llamándolo “gobierno”.

Cuando ello ocurre, es decir, el estupor por abiertamente denominar de dictador al indocumentado y su tribuna de jalabolas corruptos, por lo general procedo a explanar las mil y una razones por las cuales califico de DICTADURA a dicha plaga satánica que hoy por hoy ensucia los anales de nuestra historia: la absoluta dependencia de los poderes a los designios del “sucesor” y de su partido, la represión desmedida a la disidencia, la corruptela descarada y aberrante, la justicia “selectiva”, el uso de cuerpos paramilitares llamados COLECTIVOS con infinitas semejanzas a las fuerzas guerrilleras y terroristas que hacen vida en Oriente medio, la delincuencia como política de Estado para mantener un estado de sitio y terror en la ciudadanía, el sistemático deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos (tema dentro del cual se engloban tópicos como el de la escasez y la deficiencia en la prestación de servicios públicos como el de salud y obras públicas), nefastos personeros del “alto gobierno” involucrados hasta la médula en temas relativos al narcotráfico… Todo ello sin remitirme al tema de la absoluta ilegitimidad de la que adolece esta administración a consecuencia de unas elecciones totalmente viciadas… En fin, enumerar todas y cada una de las razones por la cual Nicolás Maduro, sus acólitos e incluso su despreciable y nauseabundo mentor supremo, son a mis ojos una vulgar y niche DICTADURA bananera tropical, puede resultar redundante para muchos entendidos, y totalmente infructífero e irritante para los idiotizados y fanáticos de oficio, bien por conveniencia personal o bien porque en verdad adoptaron semejante tumor ideológico como religión… La realidad es que son muchas las razones por las cuales en este momento, Venezuela dista años luz de en realidad contar con un “gobierno” en el sentido estricto de la palabra.

Pero luego de una sucinta reflexión sobre los antecedentes históricos que constituyeron verdaderas dictaduras, es incluso injusto para esta palabra el usarla para tratar de describir la cloaca desbordada que permea en cada uno de los poderes e instituciones de este Estado venezolano en cada uno de sus componentes, civiles y militares claro está. Es injusto porque inclusive las dictaduras, cuentan con un cierto ORDEN… Y solo bastaría remitirse someramente a las dictaduras de corte caribeño, como las de Pinochet, Pérez Jiménez o Trujillo para entender que dictadura no es sinónimo de vulgar anarquía e improvisación, tal y como ocurre en nuestro país. Incluso las dictaduras tienen un marco regulatorio, e incluso el dictador ha tenido límites que soslayan las fronteras entre la discrecionalidad y la completa arbitrariedad, cosa desde hace muchos años desdibujada en nuestro país.

Buscando dejar de un lado ese eufemismo tan injusto para nuestra propia desgracia personal, y haciendo un análisis mas intrínseco de la estructura de este monstruo que hoy tiene secuestrada a Venezuela a punta de pistola y políticas fallidas, vale mas aún usar el término CALIFATO para describir la estructura estos lacayos castrocomunistas y sus aspiraciones totalitaristas.

¿Pero que es un califato?

Sin pretender ser un experto en la temática, y partiendo de lo poco que se al respecto, un califato responde a una estructura de poder en la que un máximo jerarca llamado Califa, proveniente de una dinastía sucesoral y por lo general con profunda influencia religiosa sobre sus fanatizados e irracionales seguidores, se erige como forma de gobierno, desconociendo todos y cada uno de los logros que el sistema democrático de participación popular ha parido a punta de sangre y lágrimas durante los últimos tres siglos: la voz del soberano no vale nada, ahí tienes al “sucesor” y te lo calas… ¿suena conocido?

Un Califato, verbigracia, es el equivalente a una dictadura de tipo religioso, apoyada por la fuerza si es necesario… y casi siempre resulta necesario. Y es justo ALLÍ donde radica la absoluta semejanza del chavismo y su corriente neomadurista con dicha estructura: la violencia es justificada, tal y como estos mercenarios lo creen en nuestro país.

Lo que ocurre hoy en Oriente Medio, donde Yijadistas con la cabeza de Mahoma metida en el culo arrasan a quienes ellos consideren adverso a sus intereses por motivos de credo y religión, buscando la absoluta, exclusiva y excluyente hegemonía del Islam dentro del que ellos consideran su territorio, guarda profundas resemblanzas con el caso venezolano: no en vano un representante del autodenominado Estado Islámico, salió en una oportunidad dando alguno de sus iracundos discursos con un cuadro del “gigante” de fondo… Mayor vergüenza para el gentilicio venezolano.

La noche del 19 de febrero de 2014, en plena ebullición de las protestas contra el régimen autocrático del metrobusero venido a matón Nicolás Maduro, estos eunucos ideológicos llamados “chavistas”, de la mano de sus oscuras fuerzas de choque, demostraron que son tan capaces de emular la gesta para ellos heroica de ISIS en Medio Oriente; demostraron que cuentan con los asesinos, que sus llamados Colectivos, cuerpos ilegales y no regulados, conformados en su mayoría por delincuentes a quienes se les prometió desde el “Ministerio de Justicia y Paz” (que Orwelliano!), el archivo definitivo y hasta la desaparición de sus antecedentes penales como violadores, secuestradores, estafadores, homicidas… a cambio de sus fieles servicios a la hora de salir a defender “el proceso”, que no es otra cosa que el “proceso” de descomposición social acelerado al que estamos sometidos, de la mano con el “proceso” de desfalco sistemático que ellos dirigen, son capaces de salir a asesinar a cualquiera que se le ocurra la osada idea de salir a reclamar por sus derechos, en franca aplicación de los artículos 68 y 350 del texto constitucional.

La noche del 19 de febrero, los esbirros demostraron que si es necesario salir a matar venezolanos en nombre del “Chávez Nuestro”, como buenos psicópatas que son, no les va a temblar el pulso…

La noche del 19 de febrero, muy poca gente la recordará como quienes horrorizados presenciamos TODO desde Twitter y otras plataformas independientes de la censura brutal implementada por el Califato chavista, e incluso habrá quienes se pregunten si en realidad esa noche ocurrió algo, porque en TV y en prensa “no dijeron nada”…

Recuerdan al presunto “terrorista” que denunció Diosdado Cabello por supuestamente tener un arsenal de armas para “conspirar” contra Maduro? Él fue una de las tantas victimas de esa noche, en las que “Fuerzas de seguridad” y asesinos en motos, salieron a reprimir brutalmente a todo el que alzase su voz contra esta inmundicia… Su nombre era Alejandro Márquez, y no era ningún terrorista: practicaba airsoft (por eso sus fotos con armas de balines), y su único pecado fue protestar. Por suerte, el periodista Fernando del Rincón, en su impecable labor durante esos días, desmintió a un hediondo y cínico Diosdado, pran mayor de estas bandas delictivas, solo días después de su brutal asesinato por parte de delincuentes usando el uniforme de nuestra alguna vez gloriosa Fuerza Armada, y ante toda la opinión pública internacional…


Alejandro fue solo una de las víctimas del califato que por la fuerza y como un cáncer, se adueña mas y mas de nuestro país…



Venezuela en estos momentos escribe un triste e inédito antecedente en el que el hampa, irónicamente, tiene complejo de gobierno constitucional…


Dios nos agarre confesados…



No hay comentarios: