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martes, 23 de septiembre de 2014

El Brujo Fitness

Mentira... El título original a esta reflexión iba a ser: 


¿Por qué coño de la madre no rebajo?

Es decir, sí… Soy un hombre que en sus 30 años de vida, se ha caracterizado por ser de contextura mas amplia de lo normal… Los ganadores y seres de éxito me llaman “fuertecito” a lo Cartman de South Park… Y los chupaescrotos, frustrados, sapos, perdedores y fracasados me llaman “gordo” a secas, sin anestesia… Y eso duele.

 

Pero ese no es el punto. Lo cierto es que desde hace aproximadamente dos años, me he abocado de forma (no tan) dedicada al conocido deporte del trote… Que ahora con todos estos aforismos anglosajones que invadieron nuestro léxico, incluso los hispanoparlantes llaman “running”.

 

Sí, me he dedicado bastante, al punto de inclusive participar en un carrera de 10K, lo cual a muchos le parecerá una estupidez, pero para un carajo como yo que lo mas que corría era para que no me dejase el metro en la mañana, es toda una proeza.

 

Lo cierto es que aún teniendo un inicio de hábito visceral, en los que trotaba 6 de 7 días de la semana durante unos cuantos meses, reducido luego a unas 3 o 4 veces por semanas por motivos de estudios y otras cosas, en realidad no he sentido que dedicarme a esto haya dejado frutos tangibles de mi esfuerzo por acondicionar un poco mi elíptico cuerpo…

 

En realidad no entiendo… ¿Por qué si troto una media de 10 a 15 kilometros a la semana, e incluso subo el cerro El Avila regularmente, no rebajo del todo y logro desarrollar una figura un poco más atlética, tipo Vin Diesel o Adolfo Cubas?

 

No creo que ello tenga que ver con las dos arepas full de mantequilla, queso y carne mechada que me como luego de la ronda de ejercicios… o con la "bomba" full de Arequipe que a veces funge de postre luego de un nutrido almuerzo... Por algo los expertos dicen que debe reponerse el gasto calórico sufrido. Y señores…

 

Reponer es mi parte favorita de la rutina.



Lamentablemente, y aún cuando no pensaba tocar lo político en este caso, resulta imposible: pronto todos los venezolanos podremos "agradecer" a la dictadura bolivariana, la inédita restricción que hoy sufrimos los venezolanos para acceder a los alimentos, incluso a los más básicos, porque hablar de las posibilidades de que alguien lleve a su familia a X cadena de comida rápida sin dejar el pellejo de la cartera en el intento, sería mucho redundar. Muchos revolucionarios llegarán a decir que "pasar cable" es una política de Estado para resguardar nuestra salud de esas grasas imperialistas e infartantes... En fin...

Que jodidamente sabroso es comer

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